A veces el edén está lejos, muy lejos de casa, y a veces, sólo a veces, está tan cerca que sólo tienes que dejarte mecer al son de su arrebatadora melodía. Pero siempre, a veces, siempre, está dentro de nosotros, acallado en el purgatorio de las vísceras esperando ser revelado.
Otra desde la terraza de mi casa. Eternamente agradecido Gaia.
Copyright texto y foto: F. javier Linares















































