Archivo mensual: marzo 2015

A la luz de una vela

No cabe duda que siempre ha sido un elemento hipnotizador.

Desde los orígenes más ancestrales del ser humano, el fuego, por sus caprichosos cambios de forma, su crepitar arítmico y expontáneo, su luz cegadora, pero sobre todo, por su capacidad de emanar calor, fue capaz de asombrar y conmover a los primeros hominidos que quedaron necesariamente sometidos y dependientes de aquel ente extraño que un día cayó del cielo en forma de rayo, para cambiar sus vidas para siempre.

Comenzó entonces una descarnada lucha por entenderlo, por dominarlo, por crearlo. Y al conseguirlo, el hombre se pensó superior, único, invulnerable. Su supuesta supremacía se sentia orgullosa y exibía, con exsultante tirania, su fuerza y desprecio hacia todo lo que no llegaba a discernir con sus aun virginales entendederas. Pero pronto olvidó lo más importante, el axioma primigenio: que todo es parte de una misma cosa, que nada es, si un día no deja de ser.

Ya han pasado millones de años y mucho me temo que la inteligencia humana sigue cautivada por su luz; que todo el poder adquirido no es mas que humo y que su arrogancia cae, como siempre rendida, a la luz de una vela.

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 ©Fotografías y texto : Javier Linares

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No me lleves a la playa, en verano.

 

No me lleves a la playa, en verano. Hay pocas cosas que me irriten tanto como ir a la playa en verano.

 

Pero si es marzo, el día está plagado de nubes y el sol calienta cuando asoma, entonces el olor a sal, el vaivén obstinado de las olas -el mar no cesa- y la arena bajo mis pies descalzos, me proporcionan una sensación de bienestar, de certidumbre, que me conquistan sin el menor ápice de resistencia por mi parte. Ese día me abandono con facilidad a los gozos contemplativos del paseo y al voyeurismo fotográfico más inocente y placentero.

Incluso si el mar vomitara olas de las que derrotan voluntades y el viento azotara mi cara con pequeñas agujas de arena, aun así, el regocijo sería sublime, más aun si cabe.

 

Por otro lado, es un lujo poder disfrutar a la vez de dos de mis tres grandes pasiones: la familia y la fotografía. De la música hablaremos otro día.

 

Mientras tanto, no me lleves a la playa, en verano.

 

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 ©Fotografías y texto : Javier Linares


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